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22 de Agosto de 2011
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Métodos y estrategias para mejorar los resultados en el Simce

M. Cristina Fernandez

María Cristina Fernández, directora de la Escuela Byron Gigoux James, de Caldera: “En nuestro colegio, las estrategias implementadas en matemática y lenguaje han sido efectivas porque ha existido una perseverancia y constancia en su aplicación. El profesor se compromete y tiene apertura al cambio”. 



 Aliro Coroseo

Aliro Coroseo, director de la Escuela Canela Alta, de Coquimbo: “Una escuela vulnerable puede ser capaz de implementar estrategias significativas, hay que dejar de quejarse, de "echarle la culpa al empedrado". Lo fundamental es trabajar en equipo para institucionalizar acciones, además de fortalecer redes entre la escuela y organismos externos que apoyen la educación”.

Victor Manuel HuertaVíctor Manuel Huerta, director de la Escuela Irene Frei de Cid, de Santiago: “Ahora el director puede entrar a la sala y entra con un pauta de observación, en la que se describe cómo debe ser el inicio, el desarrollo y el cierre de cada clase. Algunos profesores al principio no respetaban la secuencialidad de los contenidos y hubo que tomar medidas. Una de ellas fue trabajar con ellos en qué va a consistir la pauta de observación de clases, la socializamos con ellos a través de jornadas de reflexión pedagógica”. 
 

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Las dificultades propias de contextos vulnerables no han sido un impedimento para que algunos establecimientos educativos hayan tenido alzas en el Simce simplemente sorprendentes. Conoce aquí cinco experiencias exitosas.

¡Se puede! No son pocas las escuelas que, a pesar de tener las dificultades propias de un contexto vulnerable, han logrado mejorar el aprendizaje de sus alumnos y obtener mejores resultados en la prueba Simce.

Basta con observar los resultados Simce de 4º. Básico de la Escuela Básica Irene Frei de Cid, de Santiago: subió 20 puntos en Lenguaje (llegó a 269 puntos) y 22 en Matemática (247 puntos), en comparación con la evaluación anterior. Asimismo, la Escuela Byron Gigoux James mejoró 19 puntos (264 puntos) en Lenguaje y 16 en Matemática (251 puntos); y la Escuela Básica General José Miguel Carrera aumentó 35 puntos en Lenguaje (253 puntos) y 37 en Matemática (238 puntos).

Estos establecimientos forman parte del “Programa Mejor Escuela” (de Fundación Chile), cuyo propósito –explica su directora, Angélica Fuenzalida- “no es trabajar para el Simce, pues apostamos a un proceso de mejoramiento integral, producto de cuatro años en los que acompañamos a la escuela. El Simce es una consecuencia natural de ese mejoramiento integral y es posible porque el director, los profesores y las familias se comprometen en un proyecto común”.

El modo de trabajo de este programa es lo que lo hace único: desarrollan una asesoría integral desde Prekinder a Octavo Básico –aún cuando eso significa no focalizarse en forma exclusiva en los cursos que rendirán el Simce- y cuentan con una dupla de consultores por escuela: uno de ellos se encarga de la gestión institucional y otro de la gestión pedagógica. “La relación que se produce entre esta dupla de consultores y la escuela es fundamental -señala Angélica Fuenzalida-. Nuestro trabajo se juega en este compromiso, en las visitas que ellos efectúan de manera sistemática y periódica al establecimiento escolar, acompañando el proceso de asesoría en terreno. Allí el consultor de gestión institucional acompaña a los directivos, ayudándolos a resolver los problemas propios de la conducción de una escuela. Y el consultor de gestión pedagógica está en la sala de clases, implementando estrategias de enseñanza-aprendizaje con los profesores. Esta capacidad de los consultores de acompañar a las escuelas es un factor determinante en los resultados y es lo que da legitimidad a nuestro programa”.

Pero hay otros establecimientos, que pertenecen a la “Red de Escuelas Líderes en Educación de Calidad en Pobreza”, y que también han tenido resultados notables en el último Simce de 4º. Básico: La Escuela Canela Alta, de Coquimbo, subió 24 puntos en Lenguaje (llegó a 277 puntos), 22 en Matemática (270 puntos) y 23 (267 puntos) en Comprensión del Medio Social y Natural. Y La Escuela Básica Valentín Letelier, de Calama, subió 14 puntos en Lenguaje (293 puntos)  y 17 en Matemática (287 puntos).
Angélica Fuenzalida explica que en estos casos, los resultados no son producto de un trabajo de acompañamiento integral de cuatro años. “La Red de Escuelas Líderes en Educación de Calidad en Pobreza agrupa a un conjunto de escuelas que, a pesar de estar en contextos de pobreza, trabajan bien y desarrollan innovaciones pedagógicas para mejorar el aprendizaje. Es un proyecto que surgió debido a que, después de la revolución pingüina, hubo una estigmatización de todos los profesores que trabajan en escuelas municipales y subvencionadas. No le hace ni le hacía bien al país este tipo de estigmatización. ¡Hay profesores que hacen un esfuerzo tremendo! Entonces, Fundación Chile, en conjunto con El Mercurio y Fundación Minera Escondida, dieron vida a esta red de escuelas”.

Pero, ¿qué es lo que opinan los directivos y docentes de estas escuelas que han logrado avances tan significativos?

Nuestros entrevistados ponen énfasis en que para mejorar el aprendizaje y tener mejores resultados en el Simce, lo más significativo lo constituye el espíritu de trabajo y compromiso de toda la comunidad educativa con el aprendizaje de los alumnos. “Con los niños que trabajamos nosotros no podemos quedarnos ajustados a un horario –explica María Cristina Fernández, directora de la Escuela Byron Gigoux James, que forma parte del “Programa Mejor Escuela” de Fundación Chile-. Los docentes de mi colegio se llevan trabajo a la casa, porque no se puede hacer de otra manera. Hay que entregar al cien. Buscar formas y caminos hasta lograr aprendizajes, y esto se logra trabajando mucho y teniendo voluntad para hacerlo”.

En la Escuela Canela Alta de Coquimbo, que es parte de la Red de Escuelas Líderes en Educación de Calidad en Pobreza, su director Aliro Coroseo está convencido que una escuela vulnerable puede ser capaz de implementar estrategias significativas. “Hay que dejar de quejarse, de "echarle la culpa al empedrado. Lo fundamental es trabajar en equipo para institucionalizar acciones, además de fortalecer redes entre la escuela y organismos externos que apoyen la educación”.

Presencia del director en el aula

La Escuela Irene Frei de Cid, ubicada en el centro de Santiago, tiene un índice de vulnerabilidad del 61,61%. Tal como explica su director, Víctor Manuel Huerta, se trata de una población escolar con muchas carencias, donde un número importante de familias está formado sólo por el alumno y su madre, quien con frecuencia tiene largas jornadas de trabajo.

Este colegio ha trabajado desde hace cuatro años con el apoyo del Programa Mejor Escuela de la Fundación Chile. “Ellos realizaron un diagnóstico de la realidad de nuestro establecimiento y a partir de ese diagnóstico, comenzamos a intencionar el currículo con un plan de mejoramiento integral que incluía trabajar varias áreas: gestión de procesos, gestión de resultados, gestión de competencias profesionales, planificaciones institucionales, orientación hacia la comunidad educativa y liderazgo directivo”, explica Víctor Manuel Huerta. 

Esto permitió fortalecer el rol del director y la jefa de UTP. Ahora, por ejemplo, el director puede entrar a la sala con una pauta de observación que ha sido previamente consensuada con los profesores, en la que se describe cómo debe ser el inicio, el desarrollo y el cierre de cada clase.

Víctor Manuel Huerta afirma que “los directores tenemos que convencernos de que el cambio parte al interior de la sala de clases y que nosotros tenemos un rol pedagógico importante que cumplir. Tenemos que observar si se están pasando correctamente los contenidos, contar con una pauta de observación detallada. Al principio, hubo resistencia de algunos profesores, que no respetaban la secuencialidad de los contenidos y hubo que tomar medidas. Una de ellas fue trabajar con ellos en qué iba a consistir la pauta de observación de clases, la socializamos con ellos a través de jornadas de reflexión pedagógica y así logramos que los profesores estuvieran muy bien informados del propósito que tenía esto  También realizamos una jornada de perfeccionamiento con los docentes para profundizar acerca de la estructura que debe tener una clase. Finalmente, todo este esfuerzo valió la pena”.

Asimismo, el director hasta hoy realiza reuniones una vez a la semana con el encargado de UTP para supervisar el buen funcionamiento de las prácticas pedagógicas. Ambos se preocupan de que los docentes cuenten con tiempo para la elaboración de las planificaciones clase a clase. “Don Víctor es un líder por esencia, que ha entregado su tiempo, dedicación y mucho apoyo en nuestro quehacer diario. A igual que el jefe de UTP, se ha preocupado de los más mínimos detalles, por ejemplo, de que los docentes realicemos las planificaciones clase a clase, lo que nos ha permitido organizar mejor los contenidos”, señala la profesora María Soledad Urbina.

Pero, tal como reconoce el director del establecimiento, antes esto no existía: “Se hacían planificaciones, pero eran de carácter mensual o semestral. En cambio, ahora, con las planificaciones clase a clase es posible adoptar estrategias remediales en el aprendizaje en el momento oportuno”.

Más y más planificaciones de clase

A partir del año 2008, la Escuela General José Miguel Carrera, de Los Andes, inició un trabajo de acompañamiento con la Fundación Chile, “El 2007 obtuvimos 200 puntos en Lenguaje, 194 en Matemáticas y 200 en Ciencias, nuestra escuela se encontraba en caída en el Simce de Cuarto Básico –recuerda María Eugenia Gutiérrez, directora de ese establecimiento escolar-. El 2008 detuvimos la caída y logramos subir los resultados, aunque no en forma significativa: 216 en Lenguaje, 199 en Matemáticas y 206 en Ciencias”.

El énfasis del trabajo conjunto se puso en la tarea de la planificación de clases. “Establecimos que planificar es esencial para mejorar los aprendizajes, acordamos un modelo de planificación igual para todos, señalamos las fechas de entrega de la planificación, los tiempos para planificar, monitoreamos el proceso –explica María Eugenia Gutiérrez-. En la actualidad es un proceso instalado en la escuela. Al final del año escolar, en diciembre, se realiza la jornada de planificación: todos los docentes planifican para el año siguiente las unidades  anuales, luego planifican clase a clase el mes de marzo en todos los subsectores; este trabajo se organiza por día con motivación, definición de las tareas a cumplir y el producto que deben entregar al final del día y al término de la jornada. Durante el año los docentes planifican en el horario definido para ello y entregan las planificaciones clase a clase del mes tres días antes de la finalización del mes anterior, por ejemplo, en marzo entregan las planificaciones del mes de abril”.

Catalina Gallardo, docente, cuenta que al principio este proceso se organizó a través de talleres de profesores por ciclos y sectores, además se trabajaba en forma grupal por niveles. “En la actualidad cada docente cuenta con horario definido para esta práctica y las planificaciones se envían on line a la jefa técnica y directora antes de terminar el mes. Al año siguiente se intercambian los bancos de datos del curso para que el profesor a quien le corresponde determinado curso cuente con una información concreta, por ello debe haber un compromiso real de cada docente en sus planificaciones para guardarlas en la carpeta del curso”.

Guías de matemática de calidad 

La Escuela Byron Gigoux James, de Caldera, también forma parte del Programa Mejor Escuela de Fundación Chile.

María Cristina Fernández, su directora, y Paulina Cortés Muñoz, docente de Matemática de ese establecimiento escolar, explican que para enseñar mejor los contenidos de esa asignatura han contado con un excelente material que les entrega Fundación Chile: se trata de un set de guías con ejercicios, separadas por unidad de aprendizaje, y que se aplican a los estudiantes. “Las guías de Fundación Chile son un sistema muy bueno para la enseñanza de las matemáticas; se basan en el constructivismo, donde el alumno va descubriendo su propio aprendizaje a medida que va avanzando en los ejercicios y guías”, asegura Paulina Cortés.

Ella nos cuenta que las guías de Fundación Chile las ha trabajado en forma muy completa con sus alumnos, pero además ha incorporado guías de aplicación en resolución de problemas, y a veces, cuando estima conveniente, pide a los estudiantes que escriban en el cuaderno para afianzar más el aprendizaje.
Ambas destacan la utilidad de estas guías, pero explican que para mejorar el aprendizaje en una asignatura como matemática, no sólo hay que poner atención en enseñar muy bien los contenidos propios de esa asignatura. “Es fundamental que los estudiantes tengan un buena comprensión lectora, pues esto simplifica los ejercicios que a veces tienen complejidad en los enunciados”, explica Paulina Cortés.
María Cristina Fernández, sostiene que las estrategias implementadas en matemática y lenguaje han sido efectivas “porque ha existido perseverancia y constancia en la aplicación. El profesor se compromete y tiene apertura al cambio, al aprendizaje, y los directivos les generamos las instancias: apoyo con material, observación de clases, etc. Son estrategias que hemos incorporado gracias al acompañamiento que nos ha entregado Fundación Chile a través del Programa Mejor Escuela, al cual pertenecemos desde hace cuatro años. Creo que la gracia para que sea efectivo está en la disposición del profesor, de la escuela, para implementar lo que se nos enseña”.

Reforzamiento después de las horas de clases

Esta estrategia para mejorar en distintos subsectores de aprendizaje la aplican en forma periódica tanto la Escuela Valentín Letelier, de Calama –que no forma parte del Programa Mejor Escuela de Fundación Chile, pero sí de la Red de Escuelas Líderes en Educación de Calidad en Pobreza- como la Escuela Byron Gigoux James, de Caldera, que sí forma parte del Programa Mejor Escuela de Fundación Chile.
Un equipo de docentes de la Escuela Valentín Letelier –formado por Ximena Contreras, Carolyne Mondaca, Walda Trigo, Otulia Huerta y Margot Yañez – destaca que el reforzamiento después de las horas de clases es esencial para nivelar al curso de acuerdo a los resultados detectados en las pruebas parciales y/o estandarizadas, que se aplican en la escuela a lo menos dos veces al año para verificar si se han logrado los aprendizajes esperados acordes a cada nivel. “Estos programas de reforzamiento se realizan a los alumnos de Tercero, Cuarto, Séptimo y Octavo Básico. Generalmente participan en grupos de 22 alumnos, aunque a veces se queda todo el curso, es decir los 43 ó 44 alumnos, eso depende del profesor que realiza el reforzamiento”, explica Margot Yañez.

La mayoría de las veces, los reforzamientos son realizados por el mismo profesor de Lenguaje, Matemáticas y/o Comprensión del Medio Social y Natural que imparte la asignatura. Sólo en algunas ocasiones, los efectúan otros profesores de la misma escuela.

“El objetivo no es otro que nivelar a los alumnos para seguir avanzando, permitiendo con nuevas estrategias que todos los alumnos aprendan –señala Margot Yañez-. El año pasado yo hice reforzamiento en Matemáticas a Séptimo Básico y para ello utilice un blog que realicé con recursos educativos, lo que fue mucho más motivador, entretenido y enriquecedor (http://m-yanez.blogspot.com/ ). La idea es justamente aprovechar estas instancias de reforzamiento para usar estrategias diferentes a las utilizadas en clases”.
Pero, a diferencia de lo que ocurre en la Escuela Valentín Letelier, en la Escuela Byron Gigoux James el reforzamiento educativo lo realizan dos docentes en cada curso. La profesora Cecilia Briceño Villalobos explica que “optamos porque el profesor jefe atienda a los estudiantes que tienen un desarrollo de habilidades cognitivas más lentas, porque conocemos más detalladamente a cada uno de nuestros niños y niñas, así podemos atenderlos más específicamente en las debilidades académicas que tienen. El otro colega atiende a aquellos alumnos que tienen niveles de logros avanzados, a ellos se les proponen metas más altas. En ese horario, todo el curso está en refuerzo educativo, pero dividido en dos, en diferentes dependencias, yo a veces me voy con mi grupo a la biblioteca, a la sala de Enlaces, o me quedo en la misma sala. El tema de quiénes están en un nivel de aprendizaje más lento o avanzado, es un tema que sólo lo sabemos los profesores”.

Métodos adecuados al entorno

La Escuela Canela Alta, de Coquimbo –que forma parte de la Red de Escuelas Líderes en Educación de Calidad en Pobreza- es un establecimiento rural de 299 alumnos hasta Octavo Básico, 70 de ellos internos de diversos sectores rurales de la comuna, inserta en una comunidad agrícola pecuaria de 1700 habitantes, sin mucho acceso a la tecnología.

Allí se ha llevado a cabo una estrategia institucional para superar los resultados educativos, principalmente en Lenguaje y Matemática. Esto se ha traducido en acciones muy concretas. Por ejemplo, los docentes de todos los sectores refuerzan la lectura oral, diariamente, durante 15 minutos en el primer bloque de clases. Y en matemática, los docentes del sector estimulan diariamente el cálculo mental y la resolución de problemas.

“En ambas asignaturas se realizan ensayos mensuales y en las evaluaciones parciales se incorporan ítemes tipo Simce, para habituar al alumno a este tipo de prueba –explica Aliro Coroseo, director de la Escuela Canela Alta de Coquimbo-. Pero, además de lo anterior, hemos puesto en marcha otras iniciativas para mejorar aún más el aprendizaje, adecuadas al entorno en que viven nuestros alumnos, como la creación de una radio escolar que surgió desde sus inicios como una estrategia para mejorar el desarrollo del lenguaje. Los alumnos actúan como locutores, entrevistadores o recitadores, y refuerzan la comprensión global de los textos incorporados en los distintos programas que se emiten”.

¿Cómo han logrado que los alumnos se comprometan con una iniciativa como ésta? Básicamente a través de un trabajo de equipo, donde todos los docentes y alumnos están involucrados. “El programa de radio escolar se realiza en un bloque de clase, semanalmente, por un sistema de turnos entre un curso de 1er. ciclo y otro de 2º ciclo. La radio se conecta a cada sala a través de un circuito interno, que permite a los alumnos escuchar e interactuar a través de una pregunta de evaluación acerca de la efeméride o valor relevante tratado en el programa”, explica el director.

Luisa Gallardo, profesora de Primer Ciclo Básico, explica que la radio de la escuela ha sido un recurso pedagógico muy positivo “puesto que la comunicación oral de los alumnos ha mejorado notablemente, vemos ahora alumnos muy expresivos y comunicadores. En lectura, el hecho de estar en un programa radial ha sido una motivación para que ellos lean cada vez mejor, compiten entre ellos porque cada uno quiere ser mejor que el otro”.

Desde abril del año pasado y mediante recursos de la ley SEP (Subvención Escolar Preferencial), la radio se proyecta a toda la comunidad a través de la radio local “Asunción FM de Canela”, dando la oportunidad de salida al aire no sólo a los alumnos sino también a los apoderados y comunidad en general. A los alumnos se les motiva permanentemente. Ellos hacen mérito para ser seleccionados. Quienes progresan en lectura tienen la misión de representar a la escuela en la radio local.

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