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Jugar es necesario a cualquier edad. Por eso, si desde que son niños, padres e hijos jugamos juntos y a medida que crecen no abandonamos él hábito de jugar, ellos lo seguirán viendo como algo normal, cotidiano y natural. Verán el juego como una actividad más dentro de sus vidas. Contemplarán el juego como una actividad que les hace pasar un buen rato con sus padres, que les hace reír, retarse, emocionarse, ponerse serios, defender argumentos, divertirse…
 La ronda es un juego social por excelencia. Sus orígenes se remontan a las danzas ceremoniales de los primeros pobladores de la tierra, donde se conjugaban movimientos danzados, canto, pantomima y voces poéticas, todo con fines rituales.

Los juegos al aire libre, ideales para los meses de verano, posibilitan el desarrollo físico de los niños.
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Jugar es un acontecimiento clave de la niñez. Incentivar el juego en la familia permite que el niño disfrute, aprenda y conozca personas y objetos que lo pueden hacer feliz.
Desde el punto de vista de las habilidades sociales, el juego proporciona la oportunidad de practicar rutinas parciales y secuencias del comportamiento que después forman un conjunto de destrezas, y la habilidad para resolver los problemas de la vida. Expertos consideran que jugar 'reduce o neutraliza el apuro de lograr algo' ya que ayuda a los niños a aprender en una forma casual, muchas cosas que de otra manera parecerían demasiado complicadas.
En ese sentido, jugar es una muy buena vía para que los padres fomenten en los niños autonomía en relación a la administración de su tiempo libre pero, al mismo tiempo es recomendable que los padres jueguen con sus los niños. Por ejemplo, que salgan afuera y pasen un rato con ellos, que no es lo mismo que pasar ese mismo rato viendo televisión. En este tiempo de vacaciones, un buen panorama es estar afuera, mirando cosas que usualmente no se ven o haciendo pequeños actividades que estimulen la curiosidad en los niños. En otras palabras, los padres pueden hacer mucho para que en tiempos en que todo parece pasar frente a la tele o la pantalla del computador, sea posible re-encantar a los niños con el juego.
Entre los juegos hay algunos que acentúan la interacción social, otros la actividad física, la imaginación o las habilidades manuales.
Tipos de juego
De acuerdo a su forma de desarrollo el juego puede ser realizado de forma libre o dirigido por alguna persona . El juego libre es aquel en el que los participantes imponen las condiciones y las reglas. El juego dirigido, en cambio se desarrolla bajo la dirección de una persona que tiene conocimiento de él y que, induce a la participación.
Por otra parte y de acuerdo al espacio donde se desarrolla, encontramos básicamente dos tipos de juego: Juegos al aire libre, ideales de realizar en los meses de verano, requieren espacios extensos y posibilitan el desarrollo físico de los niños. Los juegos de interior, en cambio, son actividades que no requieren despliegue espacial y que se concentran generalmente en torno a una mesa.
En su relación con otros, el juego es un modo de conocer y acercarse a los demás. Pero, a vecesd, ´jugar solos puede ser un gran desafío a la creatividad.
Sin embargo, ¿cuántos niños prefieren hoy en el día las alternativas que no requieren esfuerzo físico, como por ejemplo el play station y las diferentes películas para el desarrollo del mismo?
Expertos considerar que si bien este tipo de juegos brindan ciertas habilidades, fomentan el nacimiento del sedentario del futuro y disminuyen las posibilidades de 'socialización' - como asume el juego Vigostky- como una de las posibilidades del juego, y todo lo que esto conlleva: la comunicación, la expresión, la toma de decisiones en situaciones reales, el enfrentar el fracaso y los sentimientos que este trae, además de los aprendizajes que quedan; todo lo anterior puede ser fortalecido desde la amplia gama de posibilidades de un juego, que cada vez más está supeditado a espacios cerrados y dependientes de lo electrónico.
Respecto al juego imaginario, existe evidencia empírica sobre las conexiones entre las habilidades cognitivas y este tipo de juego. Este ha sido un componente importante en el currículum de la enseñanza de párvulos en Chile y otros países.
Pero también hay juegos y actividades muy simples que permiten aprender de lo cotidiano. En ese sentido, y dados los beneficios que otorga, se hace necesario re-encantar el juego en la familia. Para ello, lo fundamental es dejarse tiempo libre para jugar con los niños. Sabemos que no es fácil. La vida actual nos deja poco tiempo libre para jugar. Aprovechemos las vacaciones para re-estrenar nuestra capacidad de juego, recordando algunos de sus muchos beneficios.
Beneficios del juego en familia:
- El juego favorece y facilita la comunicación. Mediante ella, transmitimos y exteriorizamos lo que somos, lo que pensamos y en lo que creemos.
- El juego ayuda a fortalecer la complicidad entre los miembros de la familia, abre vías de comunicación, permite exteriorizar las expresiones de afecto, deja aflorar las emociones de una forma natural y espontánea. Jugar en familia ayuda a construir una relación familiar sólida y duradera.
- Para los padres, el juego permite conocer mejor al niño ya que es la mejor herramienta que utiliza que éste para revelar sus estados de ánimo, miedos y expectativas.
- Jugar es necesario a cualquier edad. Por eso, si desde que son niños, padres e hijos jugamos juntos y a medida que crecen no abandonamos él hábito de jugar, ellos lo seguirán viendo como algo normal, cotidiano y natural. Verán el juego como una actividad más dentro de sus vidas. Contemplarán el juego como una actividad que les hace pasar un buen rato con sus padres, que les hace reír, emocionarse, ponerse serios, defender argumentos, divertirse…
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