El conocimiento del cuerpo es fundamental en las relaciones que tiene cada niño y niña con su entrono.
Niños, niñas, jóvenes y adultos/as, de diferentes edades, suelen relacionarse con sus pares y consigo mismos con actitudes impulsivas y de poco cuidado. Estas conductas son producto de la historia particular de cada persona, es decir, no se generan de manera espontánea.
Los proceso de maduración neurológica, la historia afectiva de cada niño o niña, el desarrollo de la motricidad, junto al conocimiento de la corporalidad son determinantes en el desarrollo como sujetos y van a jugar un papel muy importante en la relación que cada niño y niña establezca con el entorno, los otros y consigo mismos.
¿Qué relación existe entre la corporalidad y la convivencia?
Las personas nos relacionamos y comunicamos a través de nuestros cuerpos: comunicamos emociones y sentimientos, no sólo con palabras, sino también con gestos. Por lo tanto, es muy importante que los niños/as y jóvenes aprendan a tomar “conciencia de sí mismos”, mediante el conocimiento de su cuerpo y de lo que se transmite a través de él.
Recomendaciones y orientaciones para promover una sana convivencia entre los estudiantes:
En la casa:
Para padres y madres, sugerimos:
Organizar su tiempo para llevar a sus hijas e hijos a la escuela caminando. Este puede ser un momento útil para conversar, inventar juegos y estrechar lazos.
Tomarse un tiempo para conversar con los hijos/as. Conozca sus gustos, sus amigos, sus costumbres y recuerde que los niños/as y jóvenes aprenden lo que viven.
Respetar el cuerpo de sus hijos e hijas, promover prácticas de autocuidado, no burlarse de ellos, reconocer, valorar y reforzar sus comportamientos autónomos.
Evitar exponerlos a situaciones de violencia familiar. No olvidar que los hijos/as imitan las conductas de sus padres.
Limitar el tiempo que sus hijas e hijos dedican a los juegos virtuales, la televisión y el computador. Proponga un horario para estas actividades y promueva actividades alternativas.
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