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¿Qué hacer para recuperarnos en familia después de la emergencia?

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Volver a la “normalidad”, sentirnos más tranquilos y retomar las actividades cotidianas, es sin duda, un desafío para todas las familias luego de vivir una situación de emergencia.

Sección apoyo emocional y social

¿Qué hacer para recuperarnos en familia después de la emergencia?

“(…) hay que saber llevar la conversación con nuestros niños, y tener claro como acogerlos, sabemos que la seguridad y el cariño que ellos perciben les ayuda a estar tranquilos... mucho afecto con ellos”.
(Testimonio de una mamá de Los Andes).

Por Claudia Romagnoli E.

Es esperable y normal que luego de un desastre natural o una situación de crisis, niños/as y adultos/as presenten algunos síntomas de malestar anímico e incluso físico, como mareos, dolor de cabeza, insomnio, etc.  También, pueden presentarse dificultades para manejar las emociones, que hagan a las personas más susceptibles de irritarse, sentir angustia y temores desproporcionados.

Esto es completamente normal, y ocurre cuando suceden crisis como un terremoto, un incendio, una inundación, u otro tipo de catástrofe.  Lo importante es que estos malestares deberán ir disminuyendo, para que luego de aproximadamente 1 ó 2 meses estén de retirada y las personas vuelvan a sentirse como antes.

Volver a la “normalidad”, sentirnos más tranquilos y retomar las actividades cotidianas, es sin duda, un desafío para todas las familias luego de vivir una situación de emergencia.

A continuación, describimos algunas buenas ideas para la recuperación emocional en la familia:

•PROTEGER
Los primeros días después de un desastre, tus hijos/as necesitarán, especialmente, sentirse protegidos/as y queridos/as. No importa que no quieran hablar o contarte sus angustias, hay que acogerlos/as, darles seguridad, abrazarlos/as, entregarles cariño y consolarlos/as, poco a poco irán procesando la experiencia y podrán ir expresando sus sentimientos y temores. Hazles sentir que los/as cuidarás, y los/as ayudarás a sentirse mejor, que todo lo que les sucede es normal por lo que vivieron y que pronto pasará.

•AUTOCUIDADO
Como padres y madres, también tenemos que ayudarnos a nosotros/as mismos/as a estabilizar nuestro estado emocional, de lo contrario será muy difícil acoger y aliviar a nuestros hijos y hijzx; nuestra propia salud mental necesita ser tomada en serio, y en especial en momentos como estos.

•FAMILIA UNIDA
Si es posible, lo ideal es que toda la familia se mantenga unida.  En ocasiones las familias, creen que es mejor alejar a los niños y niñas de la zona del desastre y los/as mandan a distintas casas (a uno/a donde una tía, a otro/a donde abuelos, etc.).  Esta separación de los padres, madres y de la familia tiende a producir mayor inseguridad y angustia en los/as hijos/as; no se sugiere a menos que sea de extrema necesidad.  Los/as niños/as necesitan estar cerca de su padre y madre, necesitan el apoyo emocional que ellos les puedan dar para ir volviendo a la normalidad.

•AMBIENTE DE CONFIANZA
Promueve un ambiente de confianza en el que tus hijos/as se puedan sentirse acogidos/as y escuchados/as.  Deja algunos momentos en el día para conversar y escuchar a cada hijo/a por separado, sin interrumpirlo/a, mirándolo/a a los ojos, preguntándole cómo se ha sentido en la casa, en la escuela.

•ADECUARSE A LA EDAD DE LOS/AS HIJOS/AS
Es importante que las explicaciones acerca de la catástrofe que sucedió sean adecuadas a la edad de los/as niños/as. Cuando son muy pequeños/as requieren explicaciones muy sencillas, con pocos detalles, ya que éstos pueden aumentar sus temores en vez de aliviarlos. Es normal que les pidan repetir la información una y otra vez, esto les va ayudando a procesar y entender lo que ocurrió.

Es recomendable ser sinceros/as frente a sus preguntas, sin mentir ni inventar las respuestas.  Recuerda que debes responder de acuerdo a la edad e inquietudes de cada uno/a, no entregues más información de la que piden. Busca calmarlos/as, hacerlos/as sentir seguros/as, pero sin prometer cosas poco realistas.

•ACOGER
Acoge y valora lo que tus hijos/as piensan y sienten.  Las angustias y temores suelen ser desproporcionadas luego de situaciones de crisis, esto es normal y hay que transmitirles esta sensación a los niños y niñas.  Esta ha sido una experiencia muy terrible para todos/as; uno/a como adulto/a también sintió miedo y angustia, pero el hecho de poder hablar y estar juntos nos hace sentirnos más tranquilos/as/as y seguros/as.  Cuando los niños y niñas se dan cuenta de que los/as adultos/as también comparten esos sentimientos, poco a poco van disminuyendo sus temores.  El sólo hecho de escucharlos/as, abrazarlos/as y acogerlos/as hará que se sientan más aliviados/as.

•EXPRESAR LAS EMOCIONES
Ayúdalos/as a expresarse.  Si ya han pasado algunos días y espontáneamente tus hijos/as no cuentan cómo se sienten, es preferible ayudarles para que poco a poco vayan “descomprimiendo” las emociones negativas que se acumulan luego de una experiencia traumática.  Puede que no quieran hablar, pero sí expresarse a través del dibujo o a través de cuentos, poesías u otros medios de expresión.  Facilítales los materiales e invítalos/as a expresarse, explícales que les hará sentir mejor.  Por otro lado, la hora de dormir puede ser un muy buen momento para compartir, contar algunas experiencias del día, hablar sobre algunos problemas.  Cuando las luces están apagadas, las barreras tienden a desaparecer.  Es más fácil así hablar con el lenguaje del afecto.

•SOLIDARIDAD
En situaciones de emergencia es positivo estimular la acción solidaria.  Alivia tanto al que da la ayuda como al que la recibe.  Promueve en tu hogar el que cada miembro dé alguna ayuda solidaria a alguien que pueda necesitarlo/a. Los/as más pequeños/as pueden hacer cartas o dibujos a algunos/as /as afectados/as; los y las más jóvenes pueden ir a ayudar a la escuela, municipalidad u otra institución a organizar las ayudas materiales recibidas, o a reconstruir viviendas dañadas, o a acompañar a personas afectadas, etc. Como padres y madres debemos preocuparnos porque el tipo de ayuda sea positiva, de modo que nuestros hijos e hijas se sientan capaces de hacerla y que les haga bien. Hay que cuidar de que no realicen ayudas inadecuadas a su edad que les puedan afectar aún más su estabilidad emocional.

•VOLVER A LA RUTINA
Trata de ir volviendo a las rutinas normales de la familia. Que los niños y niñas vayan al colegio o escuela, hagan sus tareas, sus actividades cotidianas, esto va ayudando a estabilizarse y a sentir que poco a poco todo vuelve a la calma.  Los niños y niñas se sienten más seguros/as y protegidos/as al tener una rutina predecible.

La escuela es un gran aliado para recuperar la normalidad, al compartir juegos y conversaciones con sus pares, los/as niños/as se reencuentran con espacios que le son comunes; los/as docentes además son una figura adulta significativa para ellos/as, les ayudan a sentirse acompañados/as y seguros/as. Es importante que como familia confiemos en la escuela y sintamos que en ella, nuestros hijos/as están seguros/as y cuidados/as.

•EVITAR
Evita que los niños y niñas vean y escuchen muchas noticias e imágenes sobre la catástrofe ya que pueden aumentar su confusión y temor.

•AYUDA ESPECIALIZADA
La mayoría de los/as niños/as y adultos/as pueden sobrellevar adecuadamente situaciones de catástrofe o crisis, sin embargo, algunos/as pueden necesitar ayuda de un/a profesional como un psicólogo/a, orientador/a u otro profesional del área de la salud.  Si los síntomas de estrés físico o psicológico continúan después de más de un mes y medio luego de la situación de desastre, es recomendable pedir ayuda especializada.

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