Una clave para mejorar la calidad de la educación es centrar los esfuerzos en lo pedagógico, esto significa poner atención en lo que ocurre en el aula para buscar mecanismos que aseguren logros de aprendizajes
Por Mery Jéssica Martínez Limache
Los estudios demuestran que un director de excelencia puede marcar la diferencia en cuanto al aprendizaje de sus estudiantes, aplicando un liderazgo efectivo con foco en lo pedagógico.
Este liderazgo exige involucrarse en la gestión docente, puesto que el profesor es el primer factor que impacta directamente en el aprendizaje de los alumnos y alumnas. El director, por su parte, es un segundo factor que impacta y lo hace en forma indirecta (Kenneth Leithwood, 2005).
Visitar las aulas debe convertirse en parte de la rutina de todo buen director, se puede realizar a través de caminatas breves (Dra. Bev Feedman) que permitan observar la experiencia de aprendizaje de los alumnos y alumnas con el fin de apoyarlos mejor.
Este monitoreo se refuerza con trabajo colectivo, en el que profesores analizan, con sus pares, datos de sus propias prácticas y de los resultados de aprendizaje de los niños a los que enseñan.
El cambio de las prácticas no es simple ni rápido, pero vale la pena el intento, hacer el esfuerzo por mejorar las existentes o aprender nuevas, como lo señala Michael Fullan (2001).
Como directora creo profundamente que se puede asumir el desafío, haciendo intervenciones directas, siendo un verdadero y constante apoyo para los docentes en los procesos de mejoramiento escolar, involucrando a todos los estamentos, principalmente al equipo directivo que debe también centrarse en el proceso de aprendizaje.
Estar en las aulas es una de las experiencias fascinantes y enriquecedoras que llenan el espíritu de un profesor de corazón.
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